
La fascinación es una plaga incuestionable,
perder los estribos y el ritmo del galopeno es
un pasatiempo que prefiera
es una plaga molesta.
La fiera despierta y un bostezo
quiebra los pequeños
azotes,
esta loba herida
que nunca a buscado guarida…
y creo que hasta se enamoró
de cada
puerto
… sigue amando al verdadero.
No es un contratiempo otro beso
de arena y sal,
otra mentira con sabor a mar,
otro palpitar que desechar.
La fe que no regresa…
es la ausencia perfecta,
pocas cruces… muchas luces,
y sigues sin encontrarme
aún tendida en tu quimera.

Caen los sueños de la alforja del deseo; las
Alas del mañana sobrevuelan la agonía y el
Rencor compañero taciturno de
las almas rotas.
OH, mendiga de ilusiones! El silencio aún
Late callejero y monaguillo en el
Interior del infierno que no calla solo espera,
Nadie ve lo que todos callan y tal vez existe
Alguien que quizás perdió
tu alma.

Perdí el ritmo del galope
perdí los estribos
perdí los instintos...
el dogma del ayer
no se extravió,
(es osado el inquilino)
su elección y mi renuncia
nunca se pusieron de acuerdo,
nunca tuve ganancia
en la partida.
Mis latidos
sueñan entre el intento y un mañana
con grises perfectos
con soles sin cielo
con cielo en un beso
y un hogar sin esteros.
El Himalaya se encendióy tu hoguera me encontró
envuelta en ropas viejas,
en una olla a vapor…
… carnada de la nada
mendiga del perdón
casi un poco trastornada
casi la misma ilusión
¿Otro Beso? O… Quizás
El Beso llegó
herrumbrado y moribundo
pero sin perversión.
Aún me duelen los demonios
que no pueden callar
pero al menos… dejaron de cantar.
Toma un poco de mi hoguera
fría y tiesa… hace mucho tiempo
que mi espera…. Te Espera

La muerte
camina lento
susurrando un tic tac
a mis oídos
se estremece mi latido,
la dama de negro
amordaza al coraje
el miedo recorre mis laberintos
cazando a mis errores prohibidos.
Siento frío, hambre, sed y hastío
aún así solo puedo callar
y enlodar mis ganas
con la mierda olvidada.
Se abre el telón:
... la función sin mi canción,
el payaso del ayer sin manos ni pies
los dolores verdaderos en mi andén
y recuerdo lo que no quiero entender.

El arcángel de mi nada
apagó el calefón,
el quijote moribundo
pidió asilo a mi fe
y cedí ante los engaños
de otro lamento infiel.
Se fracturó la codicia
y nadie lo puede creer,
me rehúso a comprar mentiras
las conozco bien,
como una Frida sin pincel
siento mi piel llover
siento mi ser caer.
Nadie entiende a mi soledad
nadie la conoce bien
y aunque en el juicio del deber
siga defendiéndose
solo cruces y ajo
parece merecer.

